EL VIAJE DEL HÉROE O HEROÍNA

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El héroe o heroína es aquella persona que actúa de una manera valerosa y arriesgada ante una situación que se le presenta.

La gran mayoría de las historias contienen en su interior un héroe a la espera de una llamada. El héroe acude a la aventura e inicia su viaje. Durante el mismo supera una serie de retos y desafíos en el que aprende valiosas lecciones. Finalmente, regresa al lugar de inicio transformado, habiendo ascendido en su interior a lo largo de una espiral de crecimiento. También Joseph Campbell habla de doce etapas en su libro  El héroe de las mil caras.

“Las historias del héroe siempre implican una suerte de viaje. Un héroe abandona su entorno cómodo y cotidiano para embarcarse en una empresa que habrá de conducirlo a través de un mundo extraño y plagado de desafíos. Puede ser un viaje real (con un cambio de espacio) o un viaje interior que ocurre en su mente, corazón y espíritu. El héroe crece y sufre cambios, viaja de una manera de ser a la siguiente: de la desesperación a la esperanza, de la debilidad a la fortaleza, de la locura a la sabiduría, del odio al amor… Son estos periplos emocionales los que atrapan al público y consiguen que una historia merezca ser apreciada”, nos dice Christopher Vogler.

Pero, ¿qué hay de nosotr@s, cuando nos convertimos sin saberlo en héroe o heroína de nuestra propia vida?

No somos personajes, ni nuestra vida es una ficción. Somos seres humanos, vulnerables, con nuestras virtudes y nuestro potencial, y también con nuestras inseguridades, nuestros miedos y carencias. Y desde ese lugar en el mundo, también puede que algún día sintamos esa llamada, la llamada del SER que somos, y de la VIDA que quiere ser vivida por cadaun@ de nosotr@s, la VIDA  y nuestra misión en este mundo, en este Universo donde todo está conectado. Ésa es la llamada que propicía el viaje.

En algún momento de nuestra vida quizás sintamos la necesidad de realizar ese viaje hacia nuestro interior, cuyo objetivo es saber quiénes somos realmente, quién es el ser que habita en ti. La llamada que nos impulsa al viaje se da al darnos cuenta que vivimos en una situación de insatisfacción personal y no conectamos con lo que nos rodea, hay algo por resolver en nosotr@s que nos lleva a sentir la situación en la que vivimos como hostil o amenazante. Por otro lado, no queremos escuchar esa llamada por miedo al cambio, miedo a perder aquello que nos importa.

No se trata de renunciar a todo; situaciones, lugares, personas, para siempre, sino de alejarse de todo ello, el tiempo que sea necesario (de ahí el viaje) para ser conscientes de un@ mism@, para encontrarse, redescubrirse, aceptarse, abrazarse y conectar con tu esencia para seguir caminando por la vida hacia donde desees, con quien desees que sea tu compañer@, si escojes que así sea, y vivir tu misión en el mundo.

Una vez tomada la decisión de marchar y alejarnos nos adentramos en un mundo especial y quizás mágico, pero también nos enfrentaremos a pruebas…a veces traumáticas entrando en crisis profundas difíciles de llevar. Del mismo modo que vendrán recompensas, éxitos si llegamos a sobreponernos a nuestros propios miedos, al dolor. Y al final quedará el camino de vuelta, volver al mundo que dejamos atrás, dónde lo aprendido nos dará un nuevo conocimiento de nosotr@s mism@s y regresaremos para crear nuestro nuevo hogar, junto a quién escojamos como compañer@ de vida, y vivir más conectad@s con nuestro ser y con el mundo en que vivimos. Aportando lo necesario para generar un mundo más iluminado, despierto atendiendo a nuestras necesidades personales, pero también abiertos a las necesidades de los colectivos globales, aquellos que se encuentran menos favorecidos y requieren de nuestro compromiso para con ellos. Ese compromiso es parte de la misión que estará por descubrir una vez finalizado nuestro viaje.

Para ello emprendemos un camino que no será fácil transitar por él. Encontraremos obstáculos una vez nos apartamos de lo cotidiano, de lo conocido, de nuestra zona de confort, de la persona que hemos sido hasta ahora ante nosotr@s mism@s y ante el mundo. Donde nos exponemos a situaciones nuevas y desconocidas alejad@s ya de todo aquello que nos rodeaba y nos ofrecía protección, seguridad y cobijo. Esa necesidad es imperativa y cuando nace en nuestro interior, tarde o temprano, nos entregamos a vivirlo, porque nos damos cuenta que cada vez más nos vamos perdiendo en este mundo, alejándonos más de quienes somos.

A veces creemos que necesitamos huir de nosotr@s mism@s, cuando en realidad es en nuestro interior donde está la calma, la serenidad que anhelamos, pero aunque nos miremos no somos capaces de vernos. Deseamos vivir, y hay una fuerza interior, un instinto de supervivencia que nos empuja a embarcarnos en ese viaje., un viaje estrictamente personal, en el cual no hay espacio para nadie más; es un viaje que escojes hacer tú sol@.

No se trata de un viaje organizado, porque no sabes por dónde tendrás que pasar para llegar a ti, ni sabes si encontrarás el camino de vuelta para regresar al hogar al finalizar . Porque sí, es cierto que este viaje tiene camino de vuelta, que también tendrás que descubrir. Sales de ti para volver a ti de una manera nueva y más conectada con tu esencia, para ver con más claridad cual es tu misión en este mundo. Ese es el siguiente objetivo del viaje; reconocerte y saber qué quieres para ti en esta vida.

Puede que no tengas claro qué dirección tomar ante diferentes caminos que se abren ante ti a lo largo del trayecto. Será la misma intuición del momento la que te hará de guía, despertando la confianza en ti mism@, la toma de decisiones a medida que vas avanzando.

Es un viaje donde los miedos nos muestran claramente su cara más oscura: la soledad, las inseguridades, las dudas, las frustraciones, los juicios, las culpas, las carencias, el habernos desprendido de aquello que nos daba amparo, afrontar las pérdidas, transitar por lo desconocido esta vez sol@s, sin dejar de caminar. Avanzando lentamente a veces, otras, yendo a la carrera sin querer mirar atrás para no desistir, o para no caer. Y todo lo que hagas durante el viaje estará bien aunque no seas consciente en ese momento, porque todo te va aportando conocimiento sobre ti, necesario para una mayor comprensión personal, ese autoacompañamiento que hace posible verte desde una nueva perspectiva, descubriéndote como persona única, individual, libre, sin ataduras ni dependenias. Con una mayor capacidad  de amar lo que es, amar lo que somos y amar a los que son, como dice Joan Garriga en su libro “Vivir en el alma”. Es desde aquí donde llegarás a conseguir el objetivo de tu viaje.

Puede que te preguntes por la duración. No hay un tiempo exacto, ni es igual para tod@s. Depende de las dificultades que encuentres en el camino, de tu resistencia a avanzar, de tu perseverancia hacia el objetivo, de tu empeño, ganas y determinación en llegar a ti. Recuerda que el objetivo es llegar a ti y abrazar la Luz que eres.

Si consigues llegar al final de éste: saber quién eres, reconociéndote, aceptándote, abrazando lo que hay en ti, comprendiéndote y amándote; amando aquello que SIEMPRE estuvo en ti, tu brillo, tu luz, pero que no reconocías todo su valor, entonces el regreso será más sereno, y tu andar más seguro y firme, más apacible, pues te sentirás más fuerte y segur@, más agradecid@ con la vida que te rodea, más en paz contigo mism@, más conectad@ a tu Ser. El Ser que fuiste, eres y serás, es todo el mismo Ser, todos ellos están en ti, fuiste, eres y sigues siendo , y reconocerlo es permitir Ser a tu esencia, liberándote de todo lo que un día te hizo creer que debías alejarte de ti.

Ese alejamiento era necesario para ver tu vida desde otra perspectiva, desprendiéndote de juicios personales, dejar de cargar culpas a ti y a los demás, asumiendo las propias responsabilidades de lo vivido, lo que creaste, permitiste y decidiste vivir en aquel momento, sin arrepentimiento y con aceptación, para volver a ti en esencia potenciando así el Ser que Siempre estuvo en ti, que eres y Siempre has sido.

Ése es el viaje heroico. Tu viaje.

No temas, pues ” el miedo no evita la muerte, pero frena la vida” como dijo Elisabeth Kubler Ross

Una abrazo desde el corazón

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